Se iba a jugar en Pyongyang, la capital norcoreana, luego de 13 años pero las autoridades lo suspendieron.Es por el miedo a que su vecino l”e plante un espía”.Una historia de secuestros, ensayos de misiles y geopolítica que se mete en el fútbol.
Se iba a jugar en Pyongyang, la capital norcoreana, luego de 13 años pero las autoridades lo suspendieron.Es por el miedo a que su vecino l”e plante un espía”.Una historia de secuestros, ensayos de misiles y geopolítica que se mete en el fútbol.



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