Cerca del cierre, Quinteros mandó a escena al tucumano Montoro, de apenas 16 años, y en tiempo adicionado el chiquitín se las ingenió para bajar una pelota y asistir a Mammana para que cabeceara al gol. Tras el partido, el visitante se quedó sin entrenador.
Cerca del cierre, Quinteros mandó a escena al tucumano Montoro, de apenas 16 años, y en tiempo adicionado el chiquitín se las ingenió para bajar una pelota y asistir a Mammana para que cabeceara al gol. Tras el partido, el visitante se quedó sin entrenador.



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