- La librería Strand, en el barrio neoyorquino de Manhattan, prepara libros anónimos
- Los envuelve como regalos de Navidad y sus títulos son reemplazados por descripciones.
- A la gente le atrae el factor sorpresa y las tiendas encontraron una nueva forma de vender.
La librería Strand, en el barrio neoyorquino de Manhattan, prepara libros anónimosLos envuelve como regalos de Navidad y sus títulos son reemplazados por descripciones. A la gente le atrae el factor sorpresa y las tiendas encontraron una nueva forma de vender.



Noticias Relacionadas
Germaine Derbecq y Raquel Forner: se renueva el interés en arteba por dos artistas faro del siglo XX
‘Bondi’, ‘cholulo’, ‘basuraleza’ e ‘influencer’, entre las palabras que suma el diccionario de la RAE
Gauchos, paisanas y escenas rurales: la obra de Florencio Molina Campos llega al Palacio Libertad