- Giovanni, a sus 55 años, resopla mientras incrusta con su martillo uno de los adoquines que conforman el suelo romano.
- Así está seis horas al día, agotado entre fieles y turistas, porque no hay tiempo que perder: los aledaños del Vaticano tienen que estar perfectos en tres semanas, para el inicio del Jubileo.
Giovanni, a sus 55 años, resopla mientras incrusta con su martillo uno de los adoquines que conforman el suelo romano.Así está seis horas al día, agotado entre fieles y turistas, porque no hay tiempo que perder: los aledaños del Vaticano tienen que estar perfectos en tres semanas, para el inicio del Jubileo.



Noticias Relacionadas
En Venezuela, Trump prometió transparencia. Pero los acuerdos petroleros secretos persisten
El paraíso bajo terror: la violencia asedia un destino turístico en Colombia
El Museo de Orsay abre una sala con arte robado por los nazis: “¿A quién pertenecen estas obras?”