El presidente, que asumió apenas hace dos semanas, se mueve a una velocidad inusitada para imponer sus condiciones –algunos califican su estilo como de “matón”— para obtener lo que quiere. Pero el tembladeral de Wall Street de este lunes por las tasas a México y Canadá le marcó ciertos límites a su estrategia.
El presidente, que asumió apenas hace dos semanas, se mueve a una velocidad inusitada para imponer sus condiciones –algunos califican su estilo como de “matón”— para obtener lo que quiere. Pero el tembladeral de Wall Street de este lunes por las tasas a México y Canadá le marcó ciertos límites a su estrategia.



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