- En su nueva muestra, El ojo y la tempestad, el artista lleva la monumentalidad del mural a una experiencia inmersiva e introspectiva.
- Grandes textiles redefinen los límites entre arte urbano e indumentaria con una obra profunda y sensorial.
En su nueva muestra, El ojo y la tempestad, el artista lleva la monumentalidad del mural a una experiencia inmersiva e introspectiva.Grandes textiles redefinen los límites entre arte urbano e indumentaria con una obra profunda y sensorial.



Noticias Relacionadas
Bienal de Venecia: la obra del argentino Matías Duville ya está entre las mejores de la muestra
Mo Yan agradece a la literatura argentina, a Maradona y Messi pero no hubo foto con Coetzee
Betina González, en el espacio Clarín-Ñ: “La sociedad quiere jubilar a las mujeres a los 50”