- En Brandsen, Gustavo Morini decidió financiarse y vender vacas para invertir en cuatro robots de ordeño.
- “No se consigue gente que quiera llevar la vida sacrificada de dos ordeños diarios”, dice.
En Brandsen, Gustavo Morini decidió financiarse y vender vacas para invertir en cuatro robots de ordeño. “No se consigue gente que quiera llevar la vida sacrificada de dos ordeños diarios”, dice.



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