- La escritora española celebró que tres de sus ensayos hayan sido traducidos al árabe y definió ese recorrido como una recompensa poética.
- En Egipto reflexionó sobre El infinito en un junco, el poder del ensayo y el legado de la Biblioteca de Alejandría.
- También reivindicó la democratización de la lectura como una conquista histórica que hoy sigue amenazada.
La escritora española celebró que tres de sus ensayos hayan sido traducidos al árabe y definió ese recorrido como una recompensa poética. En Egipto reflexionó sobre El infinito en un junco, el poder del ensayo y el legado de la Biblioteca de Alejandría. También reivindicó la democratización de la lectura como una conquista histórica que hoy sigue amenazada. Read More



Noticias Relacionadas
Héctor Abad Faciolince: “La literatura sirve para ponernos en el lugar del otro”
Diez años después, la novela gráfica ‘La mano del pintor’ de María Luque vuelve a las librerías
Dos periodistas suecos triunfan con un thriller que reivindica el periodismo ante la corrupción