Se trata del vivero municipal Eduardo Holmberg, 210 hectáreas de frondosa naturaleza donde se pueden realizar caminatas, practicar meditación y ser parte de baños sonoros con cuarzo.
Se trata del vivero municipal Eduardo Holmberg, 210 hectáreas de frondosa naturaleza donde se pueden realizar caminatas, practicar meditación y ser parte de baños sonoros con cuarzo.



Noticias Relacionadas
Surfear un volcán: la increíble experiencia de deslizarse sobre cenizas en Nicaragua
El destino argentino que va por el récord: intentará cocinar la empanada más grande del mundo
Llega el primer crucero temático del hockey: itinerario, precios y qué figuras argentinas estarán a bordo